Siempre están los hilos.
La maraña de hilos
que la memoria ensambla por
analogía. De no ser
por esos hilos,
la existencia -¿la existencia?-
todo sería un cúmulo de
fragmentos -¿de fragmentos?-,
bueno, destellos si se quiere.
Todo sería destellos. Inconexos.
Chantall Maillard